Las redes de alcantarillado urbano son unos sistemas indispensables para la gestión de las aguas residuales en las ciudades. Su correcta operación permite que las aguas servidas sean recolectadas y transportadas de manera segura, evitando la acumulación en calles y viviendas, y contribuyendo así a la salud pública.
Sin embargo, con el uso constante y el paso del tiempo, es frecuente que las tuberías se obstruyan, reduciendo su capacidad de transporte y generando problemas como malos olores y reboses.
Conocer las principales causas de estos atascos y adoptar buenas prácticas de diseño, mantenimiento y uso diario es fundamental para mantener la red en buen estado. En este artículo, se describen las causas más habituales y se dan recomendaciones prácticas para reducir el riesgo de obstrucciones en el alcantarillado urbano, con el fin de prolongar la vida útil del sistema.
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¿Qué son las redes de alcantarillado urbano?
Las redes de alcantarillado urbano están diseñadas para recolectar y transportar las aguas residuales generadas por viviendas, comercios e industrias hacia las plantas de tratamiento. Estas redes incluyen tuberías, pozos de inspección, cámaras y conexiones domiciliarias que, en conjunto, mantienen el flujo constante de las aguas y evitan la acumulación de residuos en las calles.
Con el uso constante y el paso del tiempo, las tuberías pueden presentar obstrucciones que reducen su capacidad de transporte y provocan problemas como malos olores y reboses. Estas obstrucciones suelen ser causadas por el vertido de grasas y aceites que se solidifican, la penetración de raíces y la acumulación de objetos sólidos que no se descomponen fácilmente.
El diseño de la red y la falta de mantenimiento también influyen en la formación de atascos, dificultando las tareas de limpieza y reparación. Detectar a tiempo estos problemas y realizar un mantenimiento adecuado contribuye a prolongar la vida útil de las redes y garantizar su correcto funcionamiento.
Causas más comunes de obstrucciones en redes de alcantarillado urbano
Aunque pueden existir varios factores, algunos son más frecuentes y están directamente relacionados con el uso cotidiano de las redes y su mantenimiento.
Acumulación de grasas y aceites
Los aceites y las grasas que se desechan por los desagües tienden a enfriarse y a adherirse a las paredes de las tuberías. Con el tiempo, estas sustancias forman capas sólidas que reducen el paso del agua y facilitan la formación de atascos.
Infiltración de raíces
Las raíces de árboles y plantas cercanas a las redes pueden crecer en busca de humedad y penetrar por uniones defectuosas o grietas. Dentro de las tuberías, las raíces se desarrollan y atrapan otros residuos, formando obstrucciones persistentes.
Desechos no degradables
Elementos como toallas húmedas, plásticos y otros objetos que no se descomponen fácilmente quedan atrapados en las tuberías y obstruyen el paso del agua. Esto suele ocurrir por un uso inadecuado del sistema, al desechar residuos sólidos que no corresponden.
¿Cómo evitar obstrucciones en redes de alcantarillado?
Prevenir obstrucciones en las redes de alcantarillado urbano es más sencillo de lo que parece si se combinan un buen diseño, un mantenimiento regular y un uso responsable. Estas acciones no solo prolongan la vida útil de las tuberías, sino que también evitan problemas como malos olores y reboses que afectan a las viviendas y a las calles.
A continuación, te compartimos las principales recomendaciones para mantener el sistema de alcantarillado en buen estado y evitar atascos.
Diseño y puntos de inspección
Un diseño adecuado de la red es la base para reducir las obstrucciones. Es importante que las tuberías cuenten con pendientes correctas, que permitan el flujo constante de las aguas residuales, y que incluyan cámaras de inspección en puntos estratégicos. Estas cámaras facilitan el acceso para realizar limpiezas y detectar posibles problemas antes de que se agraven.
Además, contar con cámaras de inspección y puntos de acceso bien ubicados permite planificar las tareas de mantenimiento de forma más efectiva. Esto facilita el trabajo del personal técnico y reduce el tiempo de intervención cuando se presentan atascos o acumulaciones de residuos.
Mantenimiento periódico
La limpieza regular de las tuberías es clave para evitar la acumulación de sedimentos y residuos sólidos. El uso de equipos de agua a presión o de herramientas mecánicas permite eliminar las obstrucciones antes de que generen problemas mayores. Estas limpiezas pueden programarse en función de las características de cada tramo de la red y de la frecuencia de uso.
Por otro lado, es recomendable inspeccionar las juntas, tapas y uniones de las tuberías de manera periódica. Con ello, se pueden detectar grietas o fisuras que favorecen la filtración de sedimentos o el ingreso de raíces. Reparar estas fallas a tiempo es más económico que atender una emergencia por obstrucción.
Uso responsable de la red
El uso adecuado de las redes de alcantarillado empieza en cada hogar y establecimiento. Evitar verter aceites, grasas y objetos sólidos por el desagüe ayuda a mantener el flujo de agua sin interrupciones. Estas sustancias, al enfriarse, se adhieren a las paredes internas y forman obstrucciones que reducen el paso del agua.
Instalar trampas de grasa en las cocinas es una medida práctica para evitar que estos residuos lleguen a las tuberías. Asimismo, desechar correctamente las toallas húmedas, plásticos y otros objetos que no se degradan previene la formación de atascos y contribuye al buen funcionamiento del sistema.
Control de raíces y sellado de uniones
El crecimiento de raíces en busca de agua es una causa común de obstrucciones. Mantener la vegetación controlada cerca de las redes de alcantarillado reduce la probabilidad de que las raíces penetren las tuberías. Este control se puede realizar con podas periódicas o con la elección de especies vegetales que no representen un riesgo para la infraestructura.
Además, es importante revisar y sellar correctamente las uniones y conexiones de las tuberías. Un sellado adecuado evita la entrada de sedimentos y raíces, disminuyendo el riesgo de atascos. Con estas medidas, se previenen las obstrucciones, se prolonga la vida útil de la red y se reducen los costos de reparación.
Mantener el sistema de alcantarillado en buen estado requiere el compromiso de todos. Con un diseño planificado, un mantenimiento periódico y un uso responsable, es posible lograr un servicio más eficiente y seguro para las ciudades.
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